Una campaña para la polémica.

Parece que Domenico Dolce y Stefano Gabbana (Dolce & Gabbana) le han cogido a Benetton (recuerdan al enfermo terminal de sida) el testigo de la polémica publicitaria. Primero fue en Gran Bretaña, donde su última campaña fue fuertemente criticada por la Advertising Standards Authority (institución que se encarga de regular la moralidad de la publicidad), que no vio con buenos ojos las claras muestras de violencia que presentaban las imágenes: modelos peleando, sujetando cuchillos y mostrando heridas con sangre. Y ahora ha sido en Italia (Comité de Control de Autodisciplina Publicitaria) y en nuestra España, en donde el Observatorio de la Imagen del Instituto de la Mujer ha denunciado que las fotografías de su nueva campaña incitan a la violencia machista. O sea, como un hombre sujeta por las muñecas a una mujer postrada en el suelo mientras otros cuatro bravo ragazzos contemplan la escena.

Los diseñadores, claro, no se han mantenido al margen de la pelotera y, al tiempo que anunciaban la retirada de la campaña en el mercado español, declaraban que por aquí nos habíamos quedado “un poco atrás” y que, simplemente, se trata de “arte”.

Está claro que estos chicos, conocidos como “los midas de la moda”, se han instalado en el Olimpo del divismo y gustan de la provocación, explorando, dicen, “la delgada frontera entre la moralidad y la inmoralidad, dos dimensiones paralelas que coexisten y que dividen el Mundo”. Ahí queda eso. ¡Serán rebenques! ¿Se olvidan de la responsabilidad social de la comunicación de masas? Y si lo que pretenden es experimentar con la debilidad humana y curiosear con sus fantasías oníricas, que lo hagan en cualquiera de sus fastuosas mansiones mediterráneas. Ahí sí. De puertas hacia adentro. Que, por fuera, afortunadamente, todavía hay algunos dispuestos a pararles los pies porque se han quedado un poco atrás para velar por la armonía del Mundo…