Jaime Morales, el día del homenaje que le rindieron sus compañeros de Atlantis Comunicación.

Juan Fuentes, que con bigote luce distinguido, me sugirió en su día que hablase con Jaime Morales para adentrarme en la historia de la Publicidad en la Isla. Así lo hice y acabamos tomándonos algo en la cafetería El Combate, quizá para respirar los aromas del antiguo periódico La Tarde y rememorar conversaciones de antaño con periodistas de otro tiempo, como, huelga recordar estos días, Alberto Santana o Chela. Y Jaime Morales desempolvó plomos y estaños de tiempo ha y algún que otro bocadillo de calamares…

Ahora Jaime ha dejado su mesa de Atlantis Comunicación para que otros sigan en eso de la Publicidad, hermosa carrera que hoy en día crece y se especializa de la mano de la comunicación integral y demás herramientas del marketing. Las empresas que en Tenerife hay se han sumado al carro y los históricos como el propio Juan Fuentes, Víctor Duboi, Manolo González de Aledo, Francisco Rodríguez Conesa o Lucrecio Miralles ya delegan en sus hijos para renovar estrategias. La saga de publicistas se perpetúa al tiempo que otros se suman al mercado aportando sus propias y también interesantes visiones. Hablamos, por ejemplo, de Jesús Márquez o de los hermanos Javier y Humberto Bello.

Pero no se trata aquí de repasar el plantel de los profesionales de la Publicidad en Tenerife… sino de reconocer a un tal Jaime Morales que hace algunos días recibió el homenaje de sus compañeros. Fue en el Club Oliver, cuyas mesas y manteles saben más que calleja en eso de intrigas entre políticos, empresarios y periodistas. Porque Dios los cría y ellos se juntan para jugar a la erótica del poder. Otros, que quieren que les diga, preferimos la erótica de alcoba que es más saludable y reconfortante. Eso sí, a diferencia de mi amigo el psicoanalista Jorge Armas, con la misma de siempre que ni asfixia ni aburre, pues la animosa persuade y fideliza que es un encanto, algo así como la publicidad, que de enamorar y de conquistar para siempre se trata, usando, como es menester, las mañas de marketing que sean precisas. De estas cosas, claro, entiende un rato Jaime Morales, un maestro en eso de la seducción que, ahora, ya tocaba, galanteará sólo lo justo y necesario.

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