Una representación de la primera promoción del Grado de Periodismo de la ULL.

Este último sábado de junio fue intenso. Por la mañana participé, junto a Luis Durango, director de Comunicación de la Compañía Cervecera de Canarias, y Javier Torre Marín, director de Medios en JFT Comunicación, en el tribunal que calificó tres proyectos de alumnos de la edición en Tenerife del Executive Master en Marketing, Publicidad y Comunicación de la Escoex International Business School.

Durante algo más de cuatro horas, la planta seis de la central de Cajasiete (sede de Escoex en la Isla) irradió innovación, emprendeduría, ideas y planes para desarrollarlas… Acciones, sin duda, muy saludables en estos tiempos en donde la sombra de la desesperanza, como la del ciprés de Gironella, es muy alargada…

Luego, por la tarde, la pasión por la comunicación (¡hay que tenerla!) se trasladó al aula magna del Aulario de Guajara de la Universidad de La Laguna. Los alumnos de la primera promoción del Grado de Periodismo se vestían de largo para recibir las becas y orlas correspondientes, bajo la serena satisfacción del catedrático Ricardo Acirón, padrino de la promoción y alma máter de los estudios superiores de Ciencias de la Información en Canarias.

Porque desde que se cerró la antigua sección de Periodismo en el año 1975, hasta la creación de la Facultad en 1988, el estreno de su actual emplazamiento en la Pirámide de Guajara en diciembre de 1995 y la graduación, como hemos dicho, en este junio de 2012, de la primera promoción de graduados en Periodismo, el viejo y lúcido profesor Acirón no ha cesado en sus desvelos de arrope hacia sus queridos estudios universitarios y, por ende, hacia sus alumnos.

El rector Eduardo Doménech, que presidió el acto de graduación junto a la decana de la Facultad, Carmen Rodríguez Wangüemert, y la secretaria de la misma, Maribel García, apuntó en su intervención que para buscar la excelencia debemos apoyarnos en lo positivo. Y esto, seguro, ha guiado la conducta del doctor Acirón durante vitales años de crecimiento académico en color gris plomo; a lo largo de veintitrés promociones y un ingente trabajo que culminará el próximo curso con el punto y seguido (siempre será seguido) de su jubilación.

De regreso a casa, el sol poniente abatía el día y el “Gaudeamus igitur”, que habíamos cantado minutos antes junto a la Coral Ars Canendi, volvía incesante para ser tatareado… Era el espíritu universitario, la impronta de un legado que los periodistas de estos peñascos del Atlántico le debemos a Ricardo Acirón.

Gracias profesor. Gracias colega. Y enhorabuena a la primera de Periodismo.

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