Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna.

Observo con satisfacción como mis alumnos de cuarto curso del Grado de Periodismo de la Universidad de La Laguna están ilusionándose, cada vez más, con el ejercicio de la profesión. Y no es tarea fácil. Tienen que hacerle frente a una agresiva corriente de opinión de colegas descolocados que no cesan de gritar a los cuatro vientos que “sin periodistas no hay periodismo”, al tiempo que se lamentan de la crisis que azota sin piedad a los medios, mientras navegan sin rumbo por el paro o esperan el fatal desenlace del ere de turno.

Y claro, los estudiantes tiemblan ante lo que se les viene encima, con el lastre añadido de una universidad que tampoco ayuda, de unos centros superiores de enseñanza que deben revisar sus enfoques académicos. Urge la autocrítica (Cambiar desde las aulas y Las escuelas de Periodismo necesitan cambios radicales).

Yorokobu es uno de esos blogs que se ha posicionado muy bien en medio de esta marejada derrotista. Y en uno de sus posts sobre el futuro del periodismo leo una declaración del subdirector de Eldiario.es, Juanlu Sánchez, que uno de mis alumnos ya ha hecho suya: “Los jóvenes no debemos tener nostalgia del periodismo que no hemos vivido”.

Está claro que los periodistas forjados en el periodismo tradicional tienen un problema, al igual que lo tienen, por ejemplo, los mineros del carbón. Tienen, insisto, un problema, pero es laboral y personal, y en absoluto afecta a la profesión periodística que afronta uno de los momentos más ilusionantes y con mayor crecimiento de su historia gracias al periodismo digital y nuevos medios (Usa Today: el renovador de los diarios se reinventa).

Porque aunque se vayan descolgando los periodistas tradicionales y nostálgicos seguirá habiendo periodismo, el que ejerzan los nuevos profesionales imbuidos en el cambio de la nueva sociedad de la información. Y ésta es la cruda y, a la vez, apasionante realidad.

4 Comments

Angelica Abissi
octubre 23, 2012

Que gran realidad profesor, yo al menos estoy cansada de que me digan que para qué estudio periodismo si hay muchos parados, sin embargo, pienso que es importante además de la preparación profesional es indispensable ser vivaz y aventurarse a cualquier reto que se nos presente.

    JL Zurita
    octubre 23, 2012

    Así es Angélica. Gracias por tu comentario y continúa con el apasionante reto de ser una buena periodista. Tienes un panorama espléndido para continuar sirviendo a la sociedad desde el ejercicio de la profesión.

Ricardo Moyano
noviembre 9, 2012

Profesor José Zurita: en el mundo del periodismo y en otras profesiones de grado universitario, existe una tendencia a descalificar y bajar al que logra un título universitario. Los periodistas empiricos, que muchos demuestran alta solvencia profesional, les cuesta convivir con lo académico. Son muy de vocación. La práctica sola se está quedando en el tiempo. La universidad propone fundamentos teóricos; el empirismo no. Es probable que muchos jóvenes graduados universitarios, egresen sin profunda vocación profesional y ciertos viejos periodistas si la tienen. Hay que armonizar; es el desafío de los informadores públicos. Cordialemte, Ricardo Moyano, Licenciado en Comunicación Social(docente), San Miguel de Tucumán, capital de Tucumán, norte de Argentina.

    JL Zurita
    noviembre 21, 2012

    Estimado Ricardo,
    Las Ciencias de la Comunicación son relativamente nuevas en el mundo universitario y es verdad que a muchos viejos profesionales les cuesta entender esta posición en las aulas. Pero el Periodismo sí tiene entidad como ciencia social que es y la labor investigadora en su seno es ingente… En la actualidad, los nuevos grados que se han creado en Europa en el marco de Bolonia proponen nuevos retos para la universidad y, en este sentido, es esencial que los estudios se reinventen. Además, las Tecnologías de la Información y Comunicación también están cambiando el ejercicio del Periodismo y esto tiene que notarse en la Universidad. Vivimos un momento de cambio y de revolución y no queda otra que sumarse al carro. De no hacerlo, tanto los viejos como los jóvenes se quedarán fuera…

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