Javier Galán, Juan Carlos Ramos, Carmen Rodríguez, Ricardo Acirón y Francisco Javier Pérez-Latre.

El valor estratégico y la creciente rentabilidad de los gabinetes de Comunicación en las empresas son las dos conclusiones más destacadas de la tesis doctoral que hace unos días defendió el periodista Juan Carlos Ramos en la Facultad de Ciencias de la Información de La Universidad de La Laguna.

Dirigida por el catedrático Ricardo Acirón Royo, obtuvo la máxima calificación en un tribunal integrado por Carmen Rodríguez Wangüemert, decana de la mencionada Facultad de Ciencias de la Información de La Laguna; Javier Galán Gamero, director del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid; y Francisco Javier Pérez-Latre, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

Juan Carlos Ramos es director de Comunicación de la Federación del Metal y Nuevas Tecnologías de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Femete) y en su trabajo aborda las acciones inherentes a la actividad profesional del área de Comunicación de cualquier empresa o institución: la responsabilidad social corporativa, la identidad corporativa, la marca, las relaciones públicas, la publicidad, la comunicación interna y externa… así como la naturaleza de estos gabinetes: sus objetivos, estrategias, funciones y tareas, las herramientas de trabajo (con mención especial para las redes sociales), la figura del director de Comunicación (dircom)…

Además, desmenuza la actividad del Gabinete de Comunicación de Femete, apuntando, por ejemplo, que entre 2005 y 2010 los mensajes difundidos solo en los periódicos tinerfeños generaron un valor económico que superó los 153.000 euros, con más de 26 millones de lectores potenciales, lo que supuso triplicar, en comparación con la etapa en la que no disponían de un Departamento de Comunicación, la presencia de sus mensajes en la prensa provincial, alcanzando unos promedios anuales cinco veces mayores, al igual que multiplicó ostensiblemente su imagen y marca corporativas.

La tesis de Ramos me llevó a repasar los doce años (1998-2010) que estuve al frente de la Comunicación de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias (COAC): un período enormemente fructífero a nivel personal y profesional.

Durante ese tiempo la presencia e influencia de los arquitectos tinerfeños y su actividad en la sociedad tinerfeña fue ingente y pródiga, pero la crisis económica, especialmente voraz con el sector de la construcción, desencadenó que una nueva Junta Directiva prescindiera del periodista (desde entonces se ha despedido a la práctica totalidad de la plantilla).

Hoy en día, el magnífico edificio que alberga la sede del Colegio, obra de los arquitectos Vicente Saavedra y Javier Díaz-Llanos, está en venta, al tiempo que el desgano y la penuria reinan en el colectivo.

Ahogado por la crisis, el COAC no consideró estratégica el área de Comunicación. Se equivocó, sin duda… Ahora, no obstante, me quedo con lo positivo: con aquellos intensos años que pasé junto al presidente Virgilio Gutiérrez y su equipo, y que espero, más pronto que tarde, recoger en un libro.

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