José Ángel Rodríguez Martín

Foto: Boutique de la Fotografía (http://canariascienciasyletras.com/)

Hacía años. Hacia años que no coincidíamos. Pero no importa. Hay personas con quien no necesitas estar para saber que está. Y el abrazo surgió repentino. Hablamos de pie y luego nos sentamos para continuar hablando. Recién llegado de Argentina, como tantas veces, comentamos la actualidad política que se vive en ese querido país del Hemisferio Sur que en Santa Cruz de Tenerife arriba con los tres palos de la fragata Libertad. Y salió a colación, normal, el nuevo presidente de la República, Mauricio Macri, un liberal millonario rodeado de tecnócratas que ya ocupa la Casa Rosada después de doce años de kirchnerismo. Mi interlocutor, catedrático de Economía Aplicada ya jubilado, dominaba el tema y la lógica invitaba a escuchar y a ilustrarse. Y cruzamos el charco (de vuelta) y observamos la realidad pública de nuestra maniquea España de buenos y malos, de izquierda y derecha, y de centro, y de lo de más allá, y de los candidatos que blanden espada toledana de cara a los comicios del 20-D. Daba gusto escuchar el pausado criterio del maestro, lejos de apasionadas afectaciones ideológicas que empañan el discurso.

Y coincidimos en el conocimiento del joven periodista tinerfeño Francisco de Zárate que trabaja y escribe en el periódico Clarín de Buenos Aires. Casualmente, a su padre José Eugenio le vi el martes en la catedral de La Laguna, en la misa de una que oficia Julián de Armas, un sacerdote que, pese a sus malestares, no pierde el nervio certero y humano y místico en sus pláticas. Minutos antes, la procesión, a propósito de la Inmaculada Concepción, zapateaba al compás de los tambores de la banda y del redoble de campanas. El obispo, monseñor Bernardo Álvarez y demás clérigos, seminaristas y fraile bethlemita, escoltaban a la imagen mariana por delante del primer edil José Alberto Díaz (y otros feligreses de Corporación), quien parecía un muñeco de parabrisas de tanto bajar y subir la cabeza a diestro y siniestro. Servidumbres de la alcaldía.

En estas, me entero del reciente fallecimiento de Baltasar de Zárate (tío y hermano) y lo siento y recuerdo su honestidad y valía. Tras una entrevista en su casa lagunera de la calle del Agua, en tiempos del renqueante CDS, colegí que estaba ante una muy buena gente.

José Eugenio de Zárate fue presidente del Real Club Náutico de Tenerife y ahora lo es Pipo Conejo que está de campaña al igual que Ani Oramas y demás. Se presenta a una nueva reelección y lo normal es que vuelva a contar con el respaldo mayoritario de los socios. Pipo lo hace muy bien y lo saben.

Del mismo modo, cuatro compañeros de la Facultad de Ciencias Políticas Sociales y de la Comunicación lo hacen muy bien y estos días optan a dos plazas de ayudante doctor. Los cuatro son unos magníficos docentes que, como otros (haberlos haylos), están trabajando duro y eficazmente por los estudios de Periodismo que impulsó hace más de veinticinco años Ricardo Acirón. Su presencia perseverante de instructor honorario (sin honorarios), que debe seguir siéndolo, es un ejemplo. Gracias profesor.

José Ángel Rodríguez Martín, el catedrático recién llegado de Argentina, también compartió talento en la Pirámide de Guajara y, como en su Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y en el resto de la Universidad de La Laguna, dejó huella. Ahora, David Padrón sigue con brillantez la estela de su mentor desde las mismas aulas y nuevos alumnos. Porque la vida sigue y aprendemos y vamos a rebufo de los que han forjado escuela. Gracias José Ángel. Gracias viejo.

 

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