Eduardo García Rojas

Sucedió en la confluencia de la calle del Castillo con Valentín Sanz (antes Norte), en torno a la esquina en donde suele apostarse el trompetista Nilo Caparrosa, personaje ya habitual del paisaje urbano de Santa Cruz. El encuentro no estaba previsto. No habíamos quedado por wasap y la ajustada mañana del jueves tampoco invitaba a distraerse. Pero aconteció. Es lo que tienen las encrucijadas de caminos. La probabilidad de que tropieces con conocidos, amigos, enemistados (no es el caso) o ex novias (tampoco es el caso), se multiplica de forma exponencial. Y en modo alguno tiene que ver con la Teoría del Caos, el Efecto Mariposa o el principio de incertidumbre de Heisenberg. Es la providencia, esa misma que posibilitó, un ejemplo, que a Mariano Rajoy se le nublase la vista ante las rastas de nuestro diputado Alberto Rodríguez, que es currela y tal y ha sido detenido por agresiones a la Policía tras participar en revueltas estudiantiles. Porque otra cosa, aunque lo mismo, es Victoria Rosell, su señoría canariona de la bancada del puño en alto. Ella es jueza en excedencia, nunca le ha pegado a un agente de la autoridad y se postula para ministra. Democracia. Y tal.

La providencia, decía, suscitó una conversa fortuita que se prolongó durante minutos con agrado y sumo gusto. Y se sacó a colación, claro, lo bien que mueve Podemos su maquinaria propagandística y como es capaz, con una hábil, efectista y maternal puesta en escena, silenciar el estreno de Patxi López como presidente del Congreso.Un circo. También nos apenamos por los recientes fallecimientos de los colegas de profesión Ricardo Acirón y Carlos Vílchez, comentamos la suerte que tenemos en España por contar con una excelente sanidad pública, esclarecimos que los universitarios en enero no reciben clase porque tienen más exámenes que de costumbre, hablamos de las puñeteras consecuencias que el tabaco acarrea para la salud, radiografiamos el estado de la prensa en Tenerife, reconocimos el compromiso del empresario Eladio Fraga con el Cine Víctor (un lujo para la ciudad), criticamos el servilismo histórico de algunos informadores hacia el poder político, y nos acojonamos y nos reímos con gobiernos futuros poco probables. O no.

En estas, por la misma orilla del artista que nos recuerda a Louis Armstrong, aparece Momo Marrero y nos saludamos en silencio y en la corta distancia. El experto en Marketing, como siempre, iba impecable con su traje azul marino, camisa blanca de manga larga e, intuyo, pañuelo en la solapa. Y, por supuesto, distinguía su inconfundible monda y lironda cabeza rapada. De un tiempo a esta parte, colabora en asuntos profesionales con Carmen Perera, otra experta en Marketing a quien, como a la abogada Sandra Barerra, le apasionan los animales. O sea, perros, gatos y tal.

Más tarde, tropiezo con Rafael Luque en los alrededores del Parlamento de Canarias (antes Conservatorio). Y al contrario que Momo, el periodista luce pelambrera. Eso sí, nunca ha tenido pelos en la lengua. Habla clarito y sin rodeos. Cualidad que se agradece. O no.

Finalmente, la despedida con el interlocutor se llevó a cabo sin afectaciones excesivas y con la esperanza de repetir el cruce. Y es que charlar con Eduardo García Rojas es muy gratificante y placentero. Su bonhomía atrapa. Y su erudición en temas de cine, literatura, música… que plasma en el blog elescobillon.com, le da empaque al periodismo que se labra en esta tierra nuestra. Y tal.

 

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