Carlos Elías

Foto: heraldo.es

José María Merino, miembro de número de la Real Academia Española, ha calificado de “disparate” y “estúpido” que el tema que cantará Barei en el próximo Festival de Eurovisión, Say Yay, se vocifere en lengua inglesa en lugar de en castellano. Pero, claro, el inquilino de la silla m no ha reparado en que lo anglófilo tira hoy en día más que dos carretas y que lo hispano no es políticamente correcto, excepto cuando jugamos al balonmano, claro. Es el show de Celtiberia que escribiera Luis Carandell, es el sempiterno complejo de ser español que retratase López-Ibor. Así nos luce el pelo en nuestra querida casa de Tócame Roque, cuna de un idioma que, según datos del Instituto Cervantes, hablan alrededor de 559 millones de personas. ¡Chúpate esa! Aunque doctores tiene la Iglesia y, sabida la arraigada torpeza del aprendizaje del inglés en España, no viene mal que nos instruyan canturreando. La, la, la, la

Y doctores tiene también la universidad nuestra, que anda revuelta y agitada ante la ingente y frenética oleada de lecturas de tesis, a causa de la extinción de los programas de doctorado del plan antiguo. La fecha límite de las defensas para no quedarse fuera de juego es este próximo 11 de febrero. Corre, corre, que te pillo. Y en estas, bajo la tutela del ya jubilado José Manuel de Pablos, he codirigido, junto al profesor Samuel Toledano, La radio local comercial. Un modelo de producción y gestión en el siglo XXI del periodista Sergio Mederos, director de Radio 6 Tenerife (102.3 y 99.6 FM). Un gran trabajo que mereció, hace una semana, la máxima calificación por parte del tribunal académico que se convocó al efecto en la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna. Estos actos llevan consigo un posterior agasaje (tradición que se agradece), y que, en esta ocasión, supuso reencontrarme con la excelente cocina de El Archete, ahora en una acogedora y señorial casona del casco histórico lagunero, después de que su propietario y magnífico cocinero, Ángel Machín, pleiteara con el empresario Antonio Plasencia y se viese obligado a dejar el restaurante de Candelaria. Todo es para bien.

El encuentro posibilitó, además, compartir conocimientos con los colegas Yaiza Armas y Miguel Túñez, y coincidir de nuevo con el brillante güimarero Carlos Elías, catedrático de Periodismo de la Carlos III de Madrid, quien confesó, orgulloso, sentirse “producto” de la ULL, donde se licenció en Química y Ciencias de la Información.

Compartir con Carlos siempre, siempre, es una satisfacción. Leyéndole (tengo que leerle más) aprendí mucho sobre la telebasura y los tejemanejes, por ejemplo, de Javier Sardá cuando era un marciano. Y al escucharle, disfruto enormemente. Como cuando apela a que los centros superiores de enseñanza deben formar creadores y generar valor social.

Elías cautiva con su elocuencia y es un referente ilustrado que conviene seguir. Y desvela que se informa con The Guardian para estar al corriente de lo que sucede en el ámbito internacional; con El Mundo de sus ex compañeros de Redacción, para enterarse del acontecer patrio; y con Radio 6 Tenerife, para no perder el contacto con su pueblo. Glocal.

 

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