Los años corren deprisa, en un pispás. Ya estamos en abril. Ayer fue marzo. Enamoramientos. Sueños. Rebeldías. Prisas para perder o ganar la vida. Y en la Universidad de La Laguna Lucy Llamas despierta luces de máquina de escribir, cera caliente y planas perdidas de madrugada. La vivaracha hija del fotógrafo gomero enciende vivencias que calan muy hondo y no borra el tiempo. Como aquel viaje a Taganana para entrevistar al cura Isidoro Cantero. Y tras el objetivo, Lucio Llamas inmortaliza en papel un encuentro pausado próximo al mar, los Roques de Anaga y la laurisilva de las Vueltas. Y no hace tanto. Y no hace tanto que se trazaban páginas de prensa con creyones rojo y azul. Olores a química y tinta. Y a primerizas aventuras periodísticas pergeñadas con osadía y agitación estudiantil en torno al Rectorado de Marisa Tejedor y la Gerencia de Alberto Génova. Pasillos de Edificio Central y un Seminario Nuevo que acogía al Instituto Universitario de Empresa y a las primeras promociones de Ciencias de la Información con Ricardo Acirón y el decano Manuel Fernández Areal. Y a otros docentes como Humberto Hernández Hernández (HHH) con quien hoy sorbo cortados tempraneros en la Pirámide junto al inspector Andrés Falcón y sus zapatos molones diseñados por Abraham Zambrana, presente estos días en la Feria Internacional de la Moda de Tenerife y de Efraín Medina. Un ir y venir de galanuras y agraciados palmitos de pasarela y flash.

Para Lucy no pasan las primaveras y para el Paraninfo Universitario, que también fue suplemento de prensa y escuela de jóvenes cronistas, tampoco. En su antesala de arte acompaña a Ramón Alemán, a la sazón esposo y amante. El periodista y corrector de textos presenta el libro La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, el cual reúne 132 artículos publicados desde hace seis años en el blog Lavadora de textos, producto informativo digital especializado en la divulgación lingüística y que ha sabido granjearse la atención de no pocas personas interesadas en el uso correcto del español escrito. El acto lo apadrina HHH, lógico. La autoridad del catedrático avala la recopilación, que define como “un ejercicio genial de metaortotipografía”. El sugerente y enredado palabro desconcierta. Y, al tiempo, embauca. Cuestión de estética y de tamaños, que en este caso (y en tantos otros) importa y genera más de un quebradero de cabeza a la hora de juntar letras con tino y eficacia.

La lengua, afirma el docto profesor, es cambiante, mutable, espuria… y su uso responsable debe estar en sintonía con la realidad social de cada momento; escenario dinámico que obliga a una guardia permanente alejada de uniformidades, empero censora de majaderías frívolas o mediáticas, como el sustantivo “escuchante” que tanto utiliza la colega Pepa Fernández y equipo de colaboradores en el programa No es un día cualquiera de Radio Nacional de España. Con Pepa y Andrés Aberasturi y José María Íñigo y Manuel Toharia remoloneo entre sábanas algunos sábados y domingos. Y oigo como oyente. Y punto final. O seguido… Nunca se sabe lo que nos aconsejará mañana la Fundación del Español Urgente

Con HHH cuestiono, divago, pregunto, aprendo, titubeo… Es una suerte laborar a su vera y compartir tránsitos. Es estar en alerta constante ante la puñetera tilde o la posible mayúscula. Pero no está solo. Cerca, aquí al lado, vigila y corrige un lagunero de célebre estirpe e iniciales de regia academia (RA). Otra mosca cojonera.

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