Alberto Gómez Font, Humberto Hernández y Ramón Alemán.

A Humberto Hernández Hernández y a Ramón Alemán ya los tengo vistos. Grata mirada. Con el primero aclaro conceptos lexicográficos y mejoro mañas de escritura en la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna. Con el segundo, enjabono textos en su lavadora digital. Y salen muy blancos o no pierden color tras menear letras en mil y una sopas que esparcen dudas. ¡A ver cuándo nos vamos de guachinche! Y que nos acompañe Alberto Gómez Font, el tercer as en concordia. El pícaro mostacho que luce aporta estilo a este trío de estilistas de la lengua española. Además, su reconocida desenvoltura como barman sumaría nuevas sensaciones al vino del país, que en estas casas de comida moja el gaznate mejor que un san francisco, un manhattan o un margarita, cócteles de copete que se beben en otros salones de mayor empaque y prosopopeya. Un suponer. Porque uno, que es bisoño en empines de codo, se deja querer. Eso sí, presumo de tragaderas de vodka tras la instrucción de mi amigo Ruslan a propósito de un reciente viaje a Moscú. Tiene su técnica.

Con los tres coincido en un taller sobre ortografía, gramática y corrección, actividad que se enmarca en las III Jornadas del Español en Canarias, organizadas por la Academia Canaria de la Lengua (de HHH y demás académicos) con el mecenazgo de la Fundación CajaCanarias (de Alberto Delgado) y la colaboración del Laboratorio de Comunicación de la ULL (de JLZ). La Asociación de la Prensa (de Salvador García Llanos) también participa en este encuentro que une a periodistas y filólogos, que no se llevan mal, pero tampoco intiman. Y deberían, pues están condenados a entenderse. Como afirma con rotundidad ni medias tintas Gómez Font: “La ortografía es un código para que hablemos igual y si no te gusta la norma, te jodes”. ¡Ñoh! Revolución, cordura, obediencia, libertinaje, conocimiento, sentido común… ¿Necesitamos reglas?

Y en la sesión con los espadachines de la facundia reafirmamos que la modalidad del español que se habla en las Islas (desde La Restinga hasta Corralejo pasando por Arguineguín) es tan adecuada como la que se habla en Valladolid, Bogotá, Buenos Aires, Sevilla o Madrid. Y pienso en Víctor Álamo de la Rosa, Juan Carlos Valerón, Cristina García Ramos, Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, Mario Vargas Llosa, Jorge Valdano, Marujita Díaz o Darío Villanueva, el director de la Real Academia. Y me quedo con los ocho. Cada uno a su manera, más o menos evolucionado. Y Dios (con mayúscula) en casa de todos. Porque el rey Felipe VI o el papa Francisco (con minúsculas) es otra cosa.

El jueves 25 y el viernes 26 las Jornadas continuarán en la sede central de CajaCanarias en la plaza del Patriotismo. Intervendrán los académicos Gonzalo Ortega, Juan Manuel Pérez Vigaray, HHH y José Antonio Samper; los periodistas JLZ y Ramón Alemán (hoy en día metido a corrector) y la profesora de la Universidad de Málaga Susana Guerrero. Luego, Salvador García Llanos moderará una mesa redonda. Todos los miembros y miembras (sostiene Alberto Gómez Font que no existe obstáculo gramatical para no usar el femenino) disertarán sobre el uso de la lengua que nos apasiona y su traslado a la sociedad a través de los medios de comunicación. Mucha tela que cortar. Por cierto, la exministra de Igualdad Bibiana Aído, ultrajada como el gallo del eurovisivo Manel Navarro, debería presidir la clausura. Reparación.

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