La Universidad de La Laguna ha abierto la inscripción para un programa formativo destinado a estudiantes no universitarios con altas capacidades intelectuales. O sea, púberes que, por lo general, asimilan con rapidez y facilidad las explicaciones del docente más o menos implicado, con más o menos sexenios. Uno de los objetivos de la iniciativa es potenciar vocaciones científicas, cosa buena en esta tierra nuestra de disfrute, playa con una chuleta, papas, guitarra, garrafas de vino y dejar pasar el tiempo. ¿A quién se le ocurre, su señoría diputada, soltar tamaña ingenuidad de mojo folclórico en una entrevista desenfadada o no tanto? Y eso que usted, Ana Oramas, curtida en mil batallas canallas, peina canas. Fue, sin duda, un desliz que se paga caro en las redes sociales. Ja, ja, ja… De ellas (implacables) no se libra ni Dios, quien un día, por cierto, fue interrogado por Chela en el periódico La Tarde. Más de uno, entonces, se rasgó las vestiduras. Y hoy también, mi niño, sería objeto de escarnio. No lo dudes. Nos encanta sacar el cuero, blandir espada digital. Pim pam. Va en los genes. La jefa de la Policía Local de Bermúdez también ha sufrido la embestida. ¡Puto tuit! En buena hora. Y resulta que a raíz de, Carmen Delia González es islamófoba. Bien nos gusta. Bien nos gusta sacarle punta al creyón. A la mínima ya te tachan de homófobo, machista o vete tú a saber. El que no corre, vuela. Tonto el último. Y mis colegas los periodistas tampoco se libran. A los plumillas les va la marcha. Se trata de alimentar al sañudo que llevamos dentro, de avivar la llama. Más madera. Tócate los huevos. Perdón.

Homo homini lupus. Atinado Thomas Hobbes. La especie humana, ahora más políticamente correcta que nunca, se afana (paradoja) en despellejarse viva a ritmo de 140 caracteres y en controversias maniqueas que se pulsan en el teclado a una velocidad vertiginosa. Luego, juntos pero no revueltos, entonamos Imagine y ponemos flores y velas al espíritu que no existe porque somos ateos. Si John levantase la cabeza. Es el yin y el yang que se necesitan y complementan. Y en esta paranoia hay quienes buscan el sosiego interior en la flor de loto, en el Mindfulness o en el padre Teide. Todo suma. Mientras, otros o los mismos, cual gurús ampulosos, pontifican desde el púlpito de Facebook para regocijo del pesebre.

Este variopinto territorio comanche requiere, cuando la jugada se enroca, de letrados que templen gaitas, que pongan paz en medio de la guerra. ¡Qué necesidad! Pero querulantes, haberlos haylos. Habituados a transitar por el lado oscuro se sienten cómodos en la discordia, incluso, en cabos del miedo de venganzas, en ignorancias que no eximen de cumplimiento y en normas como la nueva Ley del Suelo que tiene de los nervios a más de uno. En estos fangos de planes insulares, parciales, generales de ordenación y demás cantinelas de arquitectos, urbanistas y políticos, navegaba con maestría el abogado Pedro Ravina desde la Demarcación tinerfeña del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. Trechos que todavía se retienen con Virgilio y Santiago Gutiérrez, Andrés Febles y Domingo García. La vida que se vive.

A Pedro Ravina se le quería antes en la brega de su despacho y se le quiere ahora en la paz y el anonimato de la jubilación. El descanso del guerrero junto a Paul Aster, Pierre Lemaitre, Arturo Pérez-Reverte, Almudena Grandes… Momentos que se asientan, igualmente, en su paraíso de Cedeira. Instantes que no reparan (ni falta que hace) en la consejera de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias, Nieves Lady Barreto. La otra, en cambio, la de Chirino, siempre está. Serán sus curvas.

 

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