Foto: Delia Padrón

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, es un tío normal. Demasiado político, pero normal. Y corretea por aquí y por allá. Incansable. La calle es su salón de plenos junto al inseparable Alfonso Cabello que parece su guardaespaldas. De perfil tiene un aire a Kevin Costner. Frecuenta, asimismo, salidas con José Alberto Díaz Estébanez, que está contento con su querida y lucida nueva Méndez Núñez, pese a que a Úrsula Siemens se le haya atragantado la rotonda de la sopa de letras. Por si se vira la cosa, el primer edil quedó hace unos días en una terracita de por ahí con Puchi Méndez para hablar por la radio. De eso se trata: conversar con sosiego y que nadie te ponga la pata encima, aunque esta sea de los de la Unipol. Para bravucones ellos, velentón yo. Lo justo para que no se salga de madre o de padre. Nunca llueve a gusto de todos y todas, aunque ahora todos y todas estarían contentos y contentas si cayeran unas gotas como agua de mayo. En otras ocasiones, Bermúdez también brinca de una parte a otra con Dámaso Arteaga, quien, en sintonía con la estrategia horizontal, también se deja ver con los vecinos de los distritos y, cuando tercia, en los tagoror. Objetivo 2019. Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. Zafarrancho.

Estos días festivos, que ya acaban con la mala leche imperante de los fines de año (será el estrés de las compras) y el aburrimiento mediático (déjà vu) de la Pedroche y las sempiternas Eloísa y Janely de la Tele canaria que no se fue a negro, se prolongan ya con el carnaval de la fantasía. Y a Jose se le verá ahora más junto a Gladys de León, que le ha cogido el tranquillo al vacilón y cuenta con el visto bueno de los murgueros Primi, Maxi y la diabólica Lali. Carnavalero sí que es Bermúdez. Desde chico en su barrio de Valleseco. Ya tiene el museo pero su querida carnestolenda necesita un golpe de efecto que no pasa por las drag del canarión. Ni falta que hace. Las reinonas están hasta en la sopa y en la cabalgata progre de los madriles vallecanos. Que el correcto director artístico, Enrique Camacho, agudice el ingenio. Que no pasa por Roko o Llum Barreras.

Adelantándose a las mascaritas, los Reyes Magos (que visto el panorama paranoico del género se complementarán, tarde o temprano, con tres reinas magas de La Orotava) llegaron ayer viernes 5 de enero al Heliodoro que no levanta cabeza. Y en sintonía con el activismo de la pertinaz Sandra Barrera, sus majestades aparcaron los camellos de carne y hueso para viajar en carrozas rodeadas por emisarios, pajes, embajadores… y rumiantes de cartón piedra. Santa Cruz, además de inteligente, turística, culta, emprendedora y verbenera, quiere ser una ciudad pet friendly, pero no se trata de fabricar al vertebrado, basta con cumplir la Circular de Instrucción para el Transporte de Camellos. Impulsada por las asociaciones COADA, AMBAR y el Grupo Animalia, garantiza el bienestar de estos cuadrúpedos y unas perritas, que no vienen mal, para los camelleros de Lanzarote y Fuerteventura.

La comitiva real repartió a lo largo del recorrido 2300 kilos de caramelos sin gluten. Además, se lanzaron otros 300 kilos de estas golosinas sin azúcar. Causa común con el problema de sobrepeso de los legionarios. El corazón de Tenerife también es solidario.

La agenda de la capital tinerfeña continúa este fin de semana con música, teatro, cine y una nueva edición de Ven a Santa Cruz centrado en la campaña de rebajas. Esto no hay quién lo pare. Tonto el último. Y por ahí, callejeando, inagotable, entre miles de chicharreros, visitantes y cruceristas, estará Bermúdez. ¿Apuestas algo?

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