Fernando Clavijo podría ser uno de los habitantes de Innisfree, el pueblo irlandés que fotografía John Ford en El hombre tranquilo, seguramente, una de sus mejores películas junto a Centauros del desierto y El hombre que mató a Liberty Valance. Fernando Clavijo es como el exboxeador que cansado de la trinchera del ring ahora solo busca remansos de paz en idílicos paisajes sin prisa, en mares de calma próximos a Víctor Álamo, apacible disfrutador de la paternidad, al igual que Carmelo Rivero, que no se cansa de tuitear los dibujos de su hijo Ángel. ¡Qué no se canse! ¡Qué no pierda el periodista esa naturalidad familiar, doméstica, cercana…! Normal, por otra parte, que en territorios bucólicos de paz surjan pelirrojas como Mary Kate Danaher (Maureen O’Hara) que alboroten corazones. Conflictos de amor. Pero Clavijo no entra al trapo de provocaciones vengan de donde vengan. No quiere líos. Para eso ya tiene a Barragán.

Y sumergido en eternos melodramas ciertos y de ficción, el presidente canario acudirá hoy sábado a la manifestación contra el terrorismo convocada en Barcelona en señal de repulsa por los atentados en La Rambla y Cambrils (Tarragona). El máximo dirigente de estas Islas ya izó la señera en la Sede de Presidencia de la cosmopolita cocapital grancanaria. Además, su equipo tuitero también rindió homenaje políticamente correcto, porque Tots som Barcelona. Estos palabros no dan lugar a malentendidos. Otros sí. Otros escapan al entendimiento de los que no departimos en catalán, que somos unos cuantos. Lógico, entonces, que el belga Marcel Haenen arranque la caña en la rueda de prensa de marras. Lo que pudo haber sido un proceso de comunicación modélico en el marco de un gabinete de crisis, se convirtió en una muestra paleta. No se justifica que se pongan barreras al conocimiento en un suceso que atañe a los medios informativos de todo el mundo. Josep Lluís Trapero, mayor de los Mossos d’Esquadra, y los consejeros de Interior y Justicia, Joaquim Forn y Carles Mundó, debieron expresarse en castellano (segunda lengua más hablada en el planeta Tierra) para favorecer la comprensión común. Cuestión de eficacia en el ejercicio profesional de servicio a lo público. La riqueza cultural del catalán no merece estas miserias. Y luego, si quieres, tortolín, sigue con tu beligerancia independentista.

Fernando Clavijo palicará hoy con otros presidentes autonómicos y con Carles Puigdemont, a quien, le expondrá (desde la periferia) que lo suyo no lo cura ni el médico chino. Luego, con los demás, a lo bajini, comentará que al president y demás toletes se les ha ido el baifo. Y eso que a él, a veces, a ritmo de chácara, se enchocha con las siete estrellas verdes. Pero no es lo mismo. No confundamos el tocino con la velocidad. Además, él no está para guardar cachorros, antes bien, es como Sean Thornton (John Wayne), un nota tranquilote que se encochina lo justo.

El resto de próceres también comentarán la jugada. Eso sí, en el idioma patrio. Dejarán a un lado el gallego, el euskera, el valenciano, el bable… Cada uno en su casa y Dios en la de todos. En esta torre de babel hispana los protagonistas (algunos muy suyos) unificarán criterio y relojes. Todos a una. Solo se permitirán licencias los que enarbolan dialecto. Los del seseo (un ejemplo) sacarán pecho: esta variación fonética es mayoría en el mapa gracias a los hermanos de Hispanoamérica.

Bueno, pues molt bé, pues adiós. Vete por la sombrita.

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