De la Coca-Cola Cero has pasado al Seven Up. No es por prescripción médica. Que podría ser. Simplemente es una debilidad confesable. Otros tienen enredos inconfesables o políticamente incorrectos que callan o exteriorizan sin pudor. Veleidades del día a día con mayor o menor importancia según se mire. Y lo del refresco de lima-limón (antes era la gaseosa de Atlanta) da pie a sacar a colación o traer a cuento. Y si se está en una terraza con un malmirado pitillo, mejor. Hay cigarrillos que no importan, que no molestan. Incluso, hasta, sin que se note, se avanza hacia el humo para probar que tal. Es la complicidad del momento, que es lo que, en definitiva, importa. Es no preocuparse por los silencios incómodos porque no lo son. Y si, además, hay algo que echarse a la boca, mejor. Los manises con Victoriano en el Senado nunca fallaban. ¿Recuerdas?

En la revista Canarias Ilustrada escribías sobre decoración y estilismo. Fue, miro hacia atrás, nuestra primera vez. Aquella aventura editorial con Rafael Zurita, Agustín Quevedo, Arturo Trujillo, Pepe Marrero… no cuajó, pero dejó buenos textos. Hace unos días le tocó a Interviú y a Tiempo. Al final, tarde o temprano, se acaba muriendo por ley de aliento o porque algo no se ha hecho bien. Tanto da. En fin. Cosas que pasan. De Canarias Ilustrada no olvido aquella entrevista que le hice a Manuel Hermoso en el palacete Martí Dehesa de la Plaza de los Patos con Paco Martín gesticulando entre bastidores. Ahora, el inquilino de la que fuera sede de la Presidencia del Gobierno canario en Santa Cruz es el prestigioso cirujano maxilofacial Pablo Furelos. Un hacha. Retengo, asimismo, la conversa con Jerónimo Saavedra que mantuve en su acogedora casa de Vegueta cuando ocupaba la cartera de Educación y Ciencia. Su leal amigo y colaborador Salvador García no le acompañaba, sí una escolta policial a la puerta de la señorial vivienda. Servidumbres del ministerio. Por cierto, leo que Facebook ha vetado la portada que Interviú publicó con Marisol en toples en septiembre de 1976. El periodista Juan Pablo Bellido quiso rememorarla en la red social de Zuckerberg y ¡zas!, veto al canto. Ja, ja, ja… Es lo que tienen los pezones. Y leo en el Twitter de Pepe Oneto que, de su etapa en Tiempo, se queda con las declaraciones que le profirió el general Armada tras la sentencia del 23-F. Cada loco con su tema.

También compartimos, Obregón (así te llama Pilar Feo), confidencias en la redacción de la calle Salamanca. Luego se sumó a la confianza José Luis Lloret. Un buen fichaje al que cansaron. El mismo día que regresaba a su Península natal le regalé un libro sobre el surrealismo en Tenerife… Y nos emocionamos. Por ti sé que le va bien y que sigue en esto que nos roba alma, corazón y vida.

La docencia es otra de las bregas en común. Primero en la Escuela de Negocios de Javier Escudero y, en la actualidad, en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna. Será que queremos al oficio. Eso será. Y cada uno en su casa y Dios en la de todos. Y Victoriano llamó a tu puerta y le diste, entre Tenerife y Madrid, los mejores años, en los que todavía estás. Y el buen hacer profesional que se te reconoce se extendió a Coalición Canaria. ¡Uff! Menos mal que te apasiona la comunicación política. Porque luego pasa lo que tiene que pasar. Tampoco te pilló de nuevas…

Y el martes te mandé un wasap. Seguro que fuiste uno de los primeros en enterarte del fallecimiento de Victoriano Ríos. Se iba tu exjefe y algo más. Flirteos de la política y el periodismo. La misma pasta. Las mismas miserias y brillos. Un abrazo, Javier (Obregón).

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