Ilustración: María Luisa Hodgson

Canarias está en África y, en la actualidad, sufre el trato despótico que históricamente Europa ha tenido con los pueblos de piel negra. Canarias, ahora, no es útil para la prepotente Europa porque su sol y playa está contaminada por la Covid-19. Es un segundo plato, como los problemas que afectan a los pueblos de piel negra. Canarias es un paraíso cuando el frío del norte invita a calentarse en sus resorts, pero, ahora, Canarias es África y Europa le da la espalda porque África es de usar y tirar, y los recursos de Canarias, por el momento, no están en el mercado. Ya vendrán tiempos mejores, tiempos en donde los diamantes, el marfil, el caucho, el oro y el petróleo de las Islas vuelvan a brillar y a cotizarse en el Primer Mundo de relumbrón y penumbras. Europa, entonces, recuperará el moreno en las Afortunadas. Las cuidará de nuevo. Por interés te quiero. Pero mientras, mientras dure la pandemia, Canarias será África. Mientras dure la pandemia y no haya carnavales y las ballenas campen a sus anchas entre Teno y Punta Salema, y no se sirva Fanta Cola en la arena, Canarias será negra.

Éramos pocos y a la pandemia vírica se une la migratoria. Canarias (perra frágil y flaca) ha dejado de ser lux para convertirse en una jaula que enjaula a personas negras. Canarias es ruta, no destino. Las personas negras no quieren quedarse en África, no quieren quedarse en Canarias, no quieren ser Papillon en la Guayana por un crimen que no han cometido. Han huido de sus países negros jugándose la vida en el océano porque Europa no les da un visado. Han huido de sus países negros porque huyen de la miseria, porque no tienen algo tan básico como un hospital en condiciones. Ese es el delito. Y cumplen condena en Canarias. Pero Canarias no quiere ser negra ni africana. No quiere que sus hoteles sean penal para personas negras. Por eso la clase empresarial hotelera, con el apoyo del Cabildo de Pedro Martín, se moviliza y crea Canarian Airways. El descanso y el disfrute empezarán desde el embarque en un cómodo Airbus A319. Incluso, se dará la opción de comprar un paquete que incluya vuelo más hotel. En marzo arrancará la comercialización y en junio comenzarán las operaciones que conectarán Tenerife con Madrid, Barcelona, Vigo, Bilbao, Glasgow, Cardiff y Berlín. Jorge Marichal, el presidente de la nueva compañía aérea, es empresario. Yo, en su situación, también lo haría. Canarias, independiente.

De esta fuente también bebe el presidente de la Autonomía, Ángel Víctor Torres. Su causa es su gente blanca y aunque no sea nacionalista está sufriendo la distancia ultraperiférica que enarbola y agita Coalición Canaria. Y no es cuestión de avivar la sangre roja del drago caído. No está dispuesto a que la negritud acabe explotándole en las manos. La sensibilidad socialdemócrata con los más desfavorecidos (negros incluidos) tiene un límite pese a vestirse de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Es el cortoplacismo de la política. Canarias no quiere grilletes ajustados a personas negras ni que estas se consuman en campamentos de vergüenza. La directriz carcelaria que el Ministerio del Interior de la Metrópoli de Grande-Marlaska dictó en noviembre está asfixiando al territorio fronterizo que ansía recuperar el solárium blanco bañado por los alisios, impaciencia incompatible con miles de personas negras retenidas y hacinadas tras arribar a las playas de la Virgen negra de Candelaria.

La primera patera llegó a Canarias el domingo 28 de agosto de 1994. Sesenta millas marítimas, menos de cien kilómetros, separan la desnudez de la esperanza. Caudal inagotable para un archipiélago que es encrucijada en medio de un mundo de mierda de blancas y negras.

Y sin embargo.

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