Ilustración: María Luisa Hodgson

Diario de Avisos publicó el sábado 6 de junio un suplemento especial sobre sus cincuenta años en Tenerife (el periódico se fundó en Santa Cruz de La Palma en 1890). Coordinado por Juan Manuel Bethencourt, supuso reivindicar el periodismo impreso en una época en donde el imparable avance del soporte digital cuestiona la necesidad del papel como medio informativo diario. Por eso es un éxito que la rotativa de turno continúe entintando todas las noches bobinas destinadas al decano de Canarias. Sus 136 años de historia reconocen, hoy más que nunca, el mérito empresarial que ejerce su editor, Lucas Fernández, quien adquirió en 2015 la mayoría societaria de la editora Canarias de Avisos, S. A. (Canavisa), hasta entonces en manos de Elías Bacallado, fallecido recientemente.

Si en 2015 Fernández insufló nuevos aires a una cabecera que flaqueaba, en 1982 esta acción salvadora recayó en Difusora de Tenerife, S.A. (Ditesa), firma que se había constituido para evitar la desaparición del vespertino La Tarde. Pero la decisión fue otra: Ditesa decidió invertir en Diario de Avisos. José Sabaté Forns, impulsor de la nueva empresa, recuerda, en conversación con este articulista, la operación: “Me dio pena de que no pudiésemos salvar a La Tarde, un periódico muy querido y entrañable para la sociedad tinerfeña. Su protagonismo en la Isla era indudable, pero vimos que la operación no era rentable porque era un periódico de tarde. Entonces, desistimos de la idea e invertimos en Diario de Avisos que también tenía problemas. Compramos el edificio de Tabacos Jean y lo acondicionamos para albergar al periódico que, entonces, estaba en la calle Santa Rosalía. De esta forma, aunque hubiese ido mal, Ditesa se guardaba las espaldas con la propiedad del edificio”. La presencia en Ditesa de Pedro Modesto Campos, presidente del Consejo de Administración de Canavisa, impulsó, sin duda, esta maniobra de última hora.

Aparte de La Tarde, la historia de la prensa en Tenerife durante las últimas cuatro décadas ha registrado el cierre de Hoja del Lunes (1950-1982), Jornada Deportiva (1980-2001), La Gaceta de Canarias (1989-2002) y La Opinión de Tenerife (1999-2019).

Apuntándose a la ola digital, el empresario y periodista Iván Bonales rescató en 2025 la cabecera La Gaceta de Canarias con el objetivo de impulsar un diario digital bajo la dirección lagacetadecanarias.com. Hoy, aquel sueño de Francisco Artengo, Carlos Schwartz y demás almas con causa pervive con otro collar en la Red. Por su parte, diariodeavisos.com acaba de revalidar su posición como el periódico en línea más leído de Canarias. Los datos de abril de 2026, publicados por GfK, la consultora oficial de medición de audiencias en España, lo sitúan en el primer lugar del ranking autonómico.

La Tarde acogió entre 1954 y 1968 las páginas culturales de Gaceta Semanal de las Artes. Fueron una ventana abierta a la libertad, una balsa que evitó la zozobra de la inhibición o del entreguismo, tan frecuente en la Dictadura y en la actual decadente prensa entregada al régimen. Da igual cuál. La altura intelectual del grupo de colaboradores (Luis Alemany, Rafael Arozarena, Isaac de Vega, Pedro García Cabrera, Pedro González, Enrique Lite, Arturo Maccanti, Alberto Omar, Domingo Pérez Minik, Carlos Pinto Grote, Miguel Tarquis, Julio Tovar, Eduardo Westerdahl…) se reflejaba en palabras certeras solo entendibles para quienes tenían entendederas. Bastaba el verso o los renglones oportunos y atinados para decirlo todo en la opacidad de la bruma. Los focos de la revolución no necesitaban lo soez, la mentira, la infamia.

En 2027, un año después de los cincuenta de Diario de Avisos en Tenerife, se cumplirán cien años del nacimiento de La Tarde y recuperar aquellas páginas culturales se erigen en un afán personal. Mientras, me refugio en El Perseguidor de Eduardo García Rojas. Sus empeños sin torceduras en los domingos del Decano son aire fresco en el territorio inmundo de color gris plomo.

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