Ilustración: María Luisa Hodgson

Resulta que la cebolla en la tortilla tiene su enjundia, al igual que el tortazo de Will Smith a Chris Rock. Hilos en Twitter, rasgue de vestiduras y sazón para tertulias en medios de comunicación y en mesas de media mañana. Vana polémica. Será el hastío o la gilipollez imperante a raíz del consumo idiota de televisión basura que, ahora, también se investiga por revolverse un poco más en la mierda. Disfrute y carnaza para la alcahuetería instalada en los hogares de esta España nuestra ofendida y progre que alimenta mediocridad escolar. En estas, acudo al Diccionario de la Real Academia Española después de que el chef Dabiz Muñoz haya empleado el palabro «organolépticamente» para desterrar al bulbo caramelizado de las papas con huevo, aceite y pizca sal. Entonces me reafirmo en la memez vuelta y vuelta. O sea, me las piro vampiro y a otros calderos.

Confieso que no me resisto al patudo, como conocemos por estas tierras al atún rojo del Atlántico. Por eso me alegro cuando el chef Juan Carlos Clemente, el que más sabe de este pescado azul en Canarias, da a conocer su sapiencia fuera de Tenerife. Hace unos días estuvo en Madrid Fusión (MF) para deleitar, una vez más, con el arte del ronqueo (andalucismo que proviene del ruido que hace el cuchillo al rozar con el espinazo del pez) o despiece del atún, del que, al igual que sucede con el cochino, se aprovecha todo.

Estos animalitos de Dios surcan las aguas del Archipiélago junto a otros bonitos (peto, tuna, rabil…), pues es una de sus zonas de paso natural. Además, hace unos días contaron con la compañía del Juan Sebastián Elcano, que, en su viaje conmemorativo por los quinientos años de la primera vuelta al Mundo, lució eslora y velamen frente a la Capital tinerfeña rumbo a El Médano, donde repostó. Una pena que no atracase junto a la Farola del Mar y el Correíllo La Palma, pero es que, en consonancia con la travesía histórica, cuando el marino que nomina al Buque Escuela pasó por Tenerife en 1519 la escuadra de Magallanes solo fondeó en el Sur de la Isla.

Supongo que en el rancho del Velero de la Armada española no faltará el pescaíto. Eso sí, seguro que no placen con la mano de Braulio Simancas, también cocinero de ínsula que estuvo en la reciente feria gastronómica de la Villa y Corte. El chef del Silbo Gomero impartió una de las ponencias organizadas por la delegación de Tenerife y preparó en directo platos con mucha maresía: lapas, cherne salado, camarón de profundidad, vieja, morena, pulpo, cabrilla…, manjares que se saborearon en Ifema, muy cerca del fantástico ambiente tabernario del Madrid maravilloso, chulapón e irresistible.

Y del mar a la montaña con Rosalía Díaz. Al frente de la cocina del Qapaq en la Milla de Oro de Playa de las Américas, la chef celebró en MF los cuatrocientos años de la llegada de la papa desde el altiplano y la puna de Perú hasta las medianías de Nivaria. Las bonitas, azucenas y negras, una delicia. El ceviche y un condumio de conejo en salmorejo, también.

Rompen las olas en Taganana, Antequera y Añazo. Alisios, marejada y salpicón en San Andrés. Caleta de Adeje y Cofradía de pescadores y fulas y pejes verdes que no maridan con las equis de Diverxo, Ravioxo y Streetxo, pero sí atraen a Ángel León y a sus tres estrellas y tres soles de Aponiente en El Puerto de Santa María, en Cádiz. El jamón de atún y el arroz acuático zostera buscan abrigo a la sombra de Anaga. Sobre aviso el faro de Punta de Rasca. Pronto veremos por aquí al chef del mar. Huevas para su tortilla.