Ilustración: María Luisa Hodgson

El excesivo tiempo que transcurre hasta que se es atendido en el servicio de urgencias o centro de salud correspondiente es el motivo principal por el que los pacientes canarios pierden los nervios, llegando, incluso, si se tercia, al insulto o al cachetón. Con las dolencias no se juega y cuando la cosa pasa de castaño oscuro es comprensible que el sufrido convaleciente y el familiar solidario se exasperen. Los facultativos que laboran en estas zonas de alto riesgo sobrellevan con resignación los desesperes y las salidas de tono. No queda otra. Va en el sueldo sin plus de peligrosidad. El presupuesto no da para más. Milagros los justos. El consejero de Sanidad, José Manuel Baltar, tiene que adaptarse a la partida que le ha asignado Rosa Dávila. La misma cantinela, legislatura tras legislatura, ocupen poltrona Julio Bonis, Rafael Díaz, Brígida Mendoza o María del Mar Julios. Pero tampoco hay que extralimitarse. Prender fuego no entra en el guion de la malaleche a no ser que el estado de enajenación mental nuble la conducta. Pudo sucederle a Maximina, la mujer que provocó el incendio en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria, porque si fue un arranque de ira que se amarre bien los machos: podría estar entre diez y veinte años a la sombra. Mientras se dirime la cuestión, la joven magistrada tinerfeña Nicole Alejandra Centanaro (número uno de las oposiciones a juez convocadas en 2015) ha decretado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Al parecer, el origen de la quema se localizó en la planta de Urgencias Pediátricas debido a la explosión de una botella de oxígeno.

El secretario general del Sindicato Médico de Tenerife, Levy Cabrera, ya ha denunciado en más de una ocasión que los dineros que se destinan en la Isla a su sector no dan para los gastos reales que genera. No descubre nada nuevo el galeno, pues las carencias públicas en el territorio más poblado del Archipiélago son notorias. No obstante, también es de sobra conocido que cuando el achaque se pone feo, el HUC o La Candelaria son los centros más aconsejables, no así para padecimientos que lleven asociados agotadoras colas y listas de espera. Luces y sombras de la Seguridad Social. Con estos antecedentes, si procede pinchar un Nolotil o inmovilizar el tobillo fracturado, mejor la Privada. Y también, en general, si surge y el bolsillo aguanta el tirón, en casos de someterse a una cirugía menor o a un rejuvenecimiento y restructuración vulvo-vaginal.

El equipamiento de nuestros hospitales universitarios raya a la mejor altura, al igual que sus profesionales de la Medicina y Enfermería, quienes, a menudo, reciben reconocimientos por lustres pasados y presentes. Sin embargo, a qué viene conmemorar ahora al doctor republicano Juan Negrín, ministro de Hacienda (1936-1937) y presidente del Gobierno (1937-1939). Elevado a los altares por la fundación que lleva su nombre, vicepresidida por Eligio Hernández, y rehabilitado por el PSOE de Rodríguez Zapatero tras ser expulsado del partido en 1946 por considerarle un subordinado del PCE y de la Unión Soviética, resulta que José Manuel Bermúdez se apunta al  buenismo y Santa Cruz le honra con una calle en La Gallega. ¿A cuenta de qué, alcalde? ¿Para contentar a la izquierda militante y a historiadores afines como Enrique Moradiellos o para tocarle las pelotas a la derecha timorata y a historiadores críticos como Pío Moa? ¿Para hermanarnos con su ciudad natal, Las Palmas de Gran Canaria? ¿Por llevarse el oro a Moscú? ¿En gratitud a la dictadura del proletariado de Stalin? ¿Por haber mirado hacia otro lado durante la persecución religiosa? ¿Por su reconocida labor científica que abandonó por la política? ¿Por haber prolongado la Guerra Civil obcecado con el lema “Resistir es vencer”? ¿Porque te gustan las lentejas?

Menos mal que cuando las llamas hacen acto de presencia (preferible evitarlas) aparecen los bomberos. En La Candelaria fueron raudos y eficaces, si bien en La Gallega, el 20 de julio, no hicieron falta ante la pachorra insularia. El caso es que a La Residencia, considerando la máxima emergencia (Nivel III), se desplazaron todas las unidades de los parques de Santa Cruz y La Laguna, a los que se sumaron los voluntarios de Güímar y de la Ciudad de Los Adelantados. En total: trece vehículos y 42 efectivos. En el servicio participó Ibrahim Ben Mohamed Pérez, jefe de Bomberos del Parque capitalino y segundo mando operativo en el Consorcio después del incombustible Salvador Reyes. De igual forma (lógico), el suceso contó con la presencia de periodistas, a excepción de los de la Tele canaria que estaban viendo una película o preparando la unidad móvil para la fiesta de Los Corazones en Tejina.

Ibrahim se postuló en un principio para la vida militar, pero finalmente se decantó por el Cuerpo de Bomberos alentado por el suegro y cuñados, veteranos del gremio. Desde entonces protagoniza una brillante y sensata carrera. El juicio que no falte.