
Ilustración: María Luisa Hodgson
El gambiano Moustapha Sanon sufrió el terror a bordo de un cayuco en el corredor migratorio más peligroso del Mundo. Huía de la zozobra del subdesarrollo que espanta al igual que la picadura de la mosca africana. El joven dejaba atrás a su madre y familia por un plato de ilusiones en la Europa quejumbrosa. “No venimos a quitarle el trabajo a nadie. Solo soy una persona que lucha por sobrevivir”, dice en el escenario del Teatro Guimerá de la Capital tinerfeña frente al postín del patio de butacas. Ahora estudia Peluquería y es feliz. Ahora vislumbra un futuro lejos de uno de los productos interiores brutos más bajos del Planeta. En el proyecto de integración El Buen Samaritano del padre Pepe en Añaza y Güímar no hay demagogia.
Los Premios Taburiente 2024, que concede la Fundación Diario de Avisos, distinguieron este jueves a la solidaridad, hermosa palabra que, afirmó su presidente, Lucas Fernández, está manoseada. Menos mal que en medio del postureo hay quienes se empeñan en hacer que sucedan cosas buenas. El reconocimiento especial recayó en Dolores Septién, jefa de coordinación de Salvamento Marítimo de Santa Cruz de Tenerife; Mayte Pociello, presidenta autonómica de Cruz Roja Española; Juan Hernández, general jefe de la Guardia Civil de la Zona de Canarias, y el jefe superior de Policía de Canarias, Jesús María Gómez.
En el transcurso del acto la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, también Premio Taburiente, regaló la aria Mi corazón se abre a tu voz de la ópera Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns. La querencia llenó el espacio escénico. Luego, rebelde, osada, fanfarrona, arrancó por habaneras. La Carmen de Bizet no teme a nada ni a nadie. ¡Bravo!
Minutos antes, Diego Navarro, otro galardonado, dirigió a una docena de intérpretes de la Orquesta Filarmónica de Tenerife. La banda sonora que compuso para la película El fotógrafo de Mauthausen planeó entre las pieles. La voz del chelo, la que más se parece al susurro humano, bisbiseó al oído con los ojos cerrados. Cuánta barbarie, penurias, espanto, pesadillas, violencia… por supresión, sexo y renglones. Es la tiniebla acostumbrada al silencio de la observancia. Consuela, no obstante, que no exista plano secuencia sin música, sin lágrimas que alivien y abracen. Navarro sedujo con la genialidad de Morricone. El montaje final que guarda Cinema Paradiso es el azul del mar. Y del cielo.
El periodista y consejero editorial de Diario de Avisos, Carmelo Rivero, empalmó el metraje con Juan Carlos Fresnadillo. Como un centauro del desierto que viste jeans y usa estilográfica, entregó el Taburiente al director de cine que descubrió su vocación gracias a Alfred Hitchcock. Y hasta la fecha. Damsel, su último filme, es el más visto en lo que va de año. Abruman 143 millones de almas delante de la pantalla. ¿Fantasía? La aventura de princesas y príncipes que pelean por su supervivencia es pan de cada día.
La ceremonia finalizó con la entrega de la estatuilla a Braulio. De nuevo, pegado al micro, descubrió a un viejo amor. La crónica sincera y callada del cantante de 79 primaveras fue una declaración en la soledad de una carta. Añoranzas. Y perritas de vino en La Laguna. El abrigo de Tenerife es esperanza.
La novena edición de los Taburiente honró, además, al actor Antonio Resines, a Ana María Artiles, profesora de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Texas A&M, a la firma de diseño Marco & María (Marco Marrero y María Díaz), al periodista y editor Andrés Gutiérrez, a Dolores Corbella, catedrática de Filología de la Universidad de La Laguna y académica de número de la RAE, al divulgador científico Javier Santaolalla y al empresario Shyam Aswani.
El 24 de octubre, en la platea del Guimerá, el brillibrilli más brillante relució en los chalecos de la Cruz Roja.