Ilustración: María Luisa Hodgson

Cuando Giuseppe sonríe, Tenerife, sus trapitos y la variopinta y tontorrona fauna influencer, también. Y Giuseppe sonrió ayer viernes, especialmente, con los desfiles de José Acosta y Lucía de Su en el primer día de la Tenerife Volcanic Fashion. Lástima de nombre pueblerino. En fin. Soberbias de casposos cambios políticos en mundo chico. El caso es que el exmodelo tinerfeño, que lució porte en las primeras pasarelas internacionales, presentó una colección magnífica de trajes para hombre. Me los quedo. Como dijo la artista Rufina Santana, que voló de su querida Lanzarote para no perderse la propuesta, José Acosta le da la vuelta a las cosas. Y vaya que se las da. Esas chaquetas que muestran con desparpajo el forro visto son encantadoras. Son el espejo del alma, el interior de la personalidad que cada persona exterioriza en su vestuario. En el fondo, la moda es así. La creas tú, como la vida y sus burbujas. ¡Uff! ¡Qué bueno estaba el espumoso que sirvió Gustofino en el estand de Acosta! Debo pasarme más por la pequeña tienda gourmet que Cristiano e Ilaria tienen en la calle Suárez Guerra. Delicias italianas.

Resulta que tras el desfile se juntó mucha gente guapa y no tanto en torno a JA y su mujer, Patzy Espert. De todo hay en la viña y menos mal. Quería departir con Giuseppe pero se escapó, supongo, al backstage o a coser algún descosido de última hora. Menos mal que está…

Aunque con Manolo Martínez Fresno había hablado el día anterior fue una alegría encontrarlo en el Recinto Ferial. Mejor así que por teléfono móvil. Y si, además, a su vera estaba Estíbaliz Castro, pues mucho mejor. Solo faltaba Dolores Delgado. No me extraña. De un tiempo a esta parte la reconocida experta gastrónoma no para. Me dicen que prepara algo grande… Será un éxito. Todo lo que pasa por sus manos lo es. Toparme, además, con Victoria Morales y su marido, el pintor Luis Kerch, fue otro motivo de satisfacción. A Luis Kerch lo tengo más visto, un decir, pues un magnífico cuadro suyo cuelga en mi salón tacorontero. Solo faltaba el crítico de arte Roc Laseca, que sigue de retiro espiritual. Al espíritu hay que cuidarlo. Demasiado mundanear no es bueno. ¡Qué bueno estaba el espumoso de Gustofino!

El arquitecto Fernando Menis tampoco se perdió el vacilón. Se escapó de su estudio de Puerta Canseco, dejó por un momento los proyectos patrios y foráneos y se lanzó una cana al aire. Aproveché la ocasión, además, para pedirle consejo sobre mi palomar low cost. Con él estaba Kay González, especialista en arquitectura cerebral (ellos se juntan) y exprofesor de la Universidad Estatal de Illinois. Solo faltaba Dulce Xerach.

El presidente del Cabildo, Pedro Martín, y el alcalde, José Manuel Bermúdez, bien escoltado por Alfonso Cabello y Gladis de León, pusieron el toque institucional. Por cierto, será la gripalización, no sé, pero Santa Cruz está más viva que nunca. Y ya que estamos, al puerto de La Luz, ni agua. Cada oveja con su pareja. Menos mal que el primer edil (y Rosa Dávila) lo tiene claro.

Después del ajetreo social tocaba almorzar, así que acabé con Rufina en el Soul, en la calle Cruz Verde, casi enfrente de La Esquina de Lucas Gamonal. El gastro & wine bar es excelente. Lo timonea Luis Soto, sumiller afincado en Nueva York y que estará un tiempo por aquí. Ahora, gracias al vuelo directo con NY, la Gran Manzana estará a tiro de piedra. Hace unas semanas ideé subirme al vuelo inaugural, este próximo 9 de junio, junto a la eficaz directora insular de Turismo, Laura Castro, pero me dio calabazas. Otra vez será.

El colorido viernes me llevó de nuevo al evento de Tenerife Moda, al desfile de Lucía de Su. Su colección Amani, antes de caer la noche, ¡maravillosa! Y a otra cosa, mariposa.